Trauma and Control

One of the hardest parts about the aftermath of trauma is the sudden loss of control one can feel. Traumatic events are usually deeply distressing or disturbing experiences. In the majority of them, such as natural disasters, car wrecks, abuse, or the death of a loved one, there is no control available of the situation. If there were, so many of us would choose to avoid or stop the trauma from happening. Many clients, when working through trauma work, struggle with the concept of gaining back that control. This can sometimes take an unhealthy turn.  Some people begin to avoid people or places related to the trauma in an effort to prevent another trauma. Others try to control their bodies by either binge eating or counting calories. Regardless, the feeling of loss of control is the common denominator.

When it comes to trauma, these events are not within our control, but our reactions to them have to be. Negative events happen sometimes without cause or warning. It is a very harsh and very heartbreaking reality of life. When trauma happens therefore, it is so important to focus on our reactions. Reactions CAN be controlled and managed, and they can bring back that sense of stability we all desperately need after experiencing a trauma. How these reactions are managed looks different for every individual. An individual should work with mental health professionals and their support system to help process the trauma properly when they are ready.

Trauma y Control

Una de las partes más difíciles acerca de las secuelas del trauma es la pérdida repentina de control que uno puede sentir. Los eventos traumáticos suelen ser experiencias angustiosas o perturbadoras. En la mayoría de ellos, como desastres naturales, accidentes automovilísticos, abuso o la muerte de un ser querido, no hay control disponible de la situación. Si lo hubiera, muchos de nosotros elegiríamos evitar o detener el trauma. Muchos clientes, cuando trabajan a través de traumas, luchan con el concepto de recuperar ese control. Esto a veces puede tomar un giro insalubre. Algunas personas empiezan a evitar personas o lugares relacionados con el trauma en un esfuerzo por prevenir otro trauma. Otros tratan de controlar sus cuerpos ya sea por atracones o por contar calorías. Sin embargo, la sensación de pérdida de control es el denominador común.

Cuando se trata de trauma, estos eventos no están bajo nuestro control, pero nuestras reacciones a ellos tienen que ser. Los eventos negativos ocurren a veces sin causa o advertencia. Es una realidad muy dura y muy desgarradora de la vida. Cuando el trauma ocurre por lo tanto, es tan importante centrarse en nuestras reacciones. Las reacciones pueden ser controladas y manejadas, y pueden traer de vuelta esa sensación de estabilidad que todos necesitamos desesperadamente después de experimentar un trauma. Cómo se manejan estas reacciones es diferente para cada individuo. Una persona debe trabajar con profesionales de la salud mental y su sistema de apoyo para ayudar a procesar el trauma adecuadamente cuando estén listos.